Un nuevo dispositivo experimental para el tratamiento de la diabetes

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha ideado una pequeña cápsula comestible que inyecta insulina directamente en la pared del estómago. El invento, que aún no ha sido probado en humanos, podría ser un sustituto de las inyecciones de insulina a las que tan acostumbrados están los diabéticos.

Robert Langer y Giovanni Traverso, líderes del proyecto, han descrito en un informe publicado en la revista “Science” el funcionamiento de este aparato que han bautizado como “aplicador auto-orientable de escala milimétrica” (SOMA, por sus siglas en inglés). Se trata de un dispositivo  del tamaño de un guisante -de cinco milímetros aproximadamente- que aloja una aguja conectada con un pequeño reservorio que contiene insulina.

Su silueta se ha inspirado en el caparazón de la tortuga leopardo, un reptil que, gracias a la forma acampanada de su coraza, puede darse la vuelta fácilmente cuando queda en posición supina. El objetivo es que el SOMA aterrice en el estómago siempre con la misma orientación, para que el medicamente se administre correctamente, incluso si el sujeto se mueve después de tragarlo.

La cápsula, hecha de acero inoxidable y otros materiales biodegradables, se activa una vez depositada en el estómago, desencadenando la microinyección de una dosis suficiente del medicamento.

Fuente: Science

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